miércoles, 7 de enero de 2009

Qué opina Björnir de...

¡LAS TELÉPATAS! Y no me refiero a las de la tele o los cómics, sino a las de verdad. Porque existen, que lo sepais. ¿No me creeis? Pues no he llegado a ser el Enano Explorador por no haber atesorado un sin fin de trepidantes experiencias en mi vida (mi psiquiatra las llama traumas, pero es que no tendría sentido que le pagase si no lo hiciera, ¿no?).

Sin ir más lejos, este fin de año asistí a la fiesta que daba mi hermano en casa. Todos sus colegas, antiguos pimpollos que yo apalizaba sin piedad en su infancia, se habían convertido en señores muy altos. Pero por suerte, poco rencorosos. Y sus amigas habían... euhm... mutado de otras formas más agradables.
Y una me clava la mirada, desde el fondo del patio. Y lo sabe, veo en sus ojos el desprecio que su revelación le causa. Pues ella YA SABE que tu has caído RENDIDO a sus encantos. Y como NO ERES DIGNO, te lo muestra con ese desdén que, espera, te ponga en TU SITIO. Aún así me acerco a saludar y hago los chistes de rigor. "Joer chica, no te había reconocido, la última vez que te ví eras un finchillo con cara de niña y ahora mírate, toda una mujer". Y te vas, porque tampoco tienes mucho que decirle a una persona que te responde "Así que ahora estoy gorda, ¿no?". Nada bueno, al menos.

La noche pasa, y yo paso aún más. Me tiro gran parte del tiempo de palique con los amiguetes de mi hermano, hablándo de nuestros tiempos del WoW, de fulano o mengano... pero no puedo evitar que la TODOPODEROSA SUPERMENTE me haga sentir culpable. Porque ella SE ANTICIPA. Si vas y le preguntas "¿Y cómo te va por Madrid?", ella YA SABE que tras tus palabras hay PENES esperando a saltarle a la boca. Porque así eres tu, un CERDO. Y ella lo sabe... ¡perdón! LO SABE. Y con la cátedra que le da la verdad, así lo hace saber en público. "Oigan, que lleva así toda la noche". Tu puedes objetar, claro, pero no eres ella. Por lo tanto te equivocas.

Lo malo de los telépatas es que son, en esencia, gente frustrada. Tantos años leyendo la mente de los demás, pero sin poder manipularla. Pero lo intentan, lo intentan. Al principio tímidos e inseguros pasos, intentos de control a pequeña escala. "No me digan que van a seguir bebiendo" o "Pero cómo van a seguir comiendo carne, señores" son dos ejemplos. ¿Saben cómo les digo? Sin ser directos, pero usando la Sugestión. Luego, cuando ya han domeñado un par de voluntades, pasan a grupos mayores. "Me aburro, dejen de jugar al Guitar Hero". Tu callado, claro. No te atreves a abrir la boca ante alguien que ha calado tu fibra moral con semejante precisión precognisciente. Y así pasa la noche, la telépata se va, y tú contento de no haberle entrado. Aunque claro, en su mente ella había visto que ibas a hacerlo, y había previsto un resultado, así que has perdido igual. Ese día pasa a llamarse "Aquella vez que... ¡ah, que no!" y punto pelota.

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Pero no todo en la fiesta fue malo, como digo. Ese día nacieron grandes héroes para la Historia de la Patria. Nobles guerreros como el Capitán Arehucas, un ser capaz de empezar a beber a las 3, rajar a las 4, encender barbacoas a las 11 y no parar de soltar burradas hasta caer rendido a altas horas de la noche. Pero su mayor poder, su gran habilidad, radica en hacerle saber a los jóvenes que que todo lo que hagan en su presencia va adherido a una gran pegatina que reza "¡¡¡MAL!!!". Porque es un hecho, señores. Ante el Capitán Arehucas no hay joven que beba como él, tire a sus colegas a la piscina como él, ase carne como él o símplemente sea tan cafre. Y como es premisa de ser anciano el recordarle a los jóvenes lo ineptos que son, así lo hace el Capitán Arehucas.
Lo cierto es que fue una de esas noches memorables en las que el Capitán Arehucas y yo (enmascarado como su side-kick, Mr. Ron Blanco) echamos en falta las grandes juergas del pasado con el resto de la chusmilla. Juergas que, por cierto, tenían más alcohol, burradas y carne asándose que las de los pimpollines estos, jeje. Pero eso sí, menos mujeres. Sabía que algo se nos olvidaba...

¡Y esto es lo que opinan el Capitán Arehucas y su fiel Mr. Ron Blanco de... ¿las zorras? ¿Estiradas? ¿Pijillas resabidas? ¡Ah, no! ¡DE LAS TELÉPATAS!

PD: Esta historia es ficticia, eso. Así que si... ya sabes... me lees y te ofendes... a lo mejor... es porque eres... una de esas cosas que he dicho arriba. Una telépata. *guiño-guiño-codo-codo*

7 comentarios:

Necio Hutopo dijo...

Anda, mira que tener que venir hasta acá sólo para poder ser PRIME...

En fin, ahora supongo que tendré que leer...

Rhisthel dijo...

XD muy bueno

Björnir dijo...

¡Juas! Se ha colado, señor Hutopo. Aquí no tenemos una masificada afluencia de gente como para hacer carreras de post. En todo caso, cuando llego a casa y veo que hay comentarios, no sacrifico un gatito. Si eso os vale...

David Arroyo dijo...

Pues que sepas que si no matas gatitos yo no sé para qué coño comento... De hecho, no sé qué sentido tiene la vida...

En fin. Que para mí (y con mi sabiduría hetero-friendly sé bastante), cuando la tía te hizo el gesto de desdén no fue telepatía. Probablemente se te olvidó de nuevo usar el desodorante.















Lo sé, poco original. Pero ¿qué coño esperas a estas alturas?

Björnir dijo...

¿Desodoqué?

Ulin dijo...

Eso que los marikitas se echan en el cuerpo para enmascarar el olor a HOMBRE que tienen :)

Hiciste bien en no entrarle, así al menos has evitado decepcionarla :)

Paz dijo...

Vamos a ver, lo primero feliz año nuevo y a ver si te veo el pelo un dia de estos. Segundo, el dia que me entere que sales con una chica me caere pasmado, sobre todo porque siempre eliges MAL!!!! Siempre haz caso de tu instinto, y la que menos te guste...... a por ella, que seguro que es alguien que te quiere y no esta loca ( o si, porque para querer estar contigo.....) Saludos